Dinamarca en coche
Red viaria
Las autopistas danesas son de uso gratuito para la circulación ordinaria, lo que contrasta con la extensa red de peajes que los conductores españoles conocen bien. Las excepciones son dos grandes puentes: el Gran Belt, de 18 kilómetros, que une las islas de Fionia y Zelanda, y el puente de Öresund, de 16 kilómetros, que conecta Copenhague con Malmö en Suecia. Ambos cobran por cada cruce y sus tarifas se encuentran entre las más elevadas de Europa del Norte para un único paso. Existe un sistema de transponder llamado BroBizz que ofrece descuentos. Conviene consultar los precios actuales antes de viajar, ya que las tarifas cambian con el tiempo. El límite de velocidad en autopista es de 130 km/h, de 80 km/h en carretera secundaria y de 50 km/h en zona urbana. La tasa de alcoholemia permitida es de 0,05%. Es obligatorio circular con las luces encendidas en todo momento, independientemente de la hora o las condiciones meteorológicas. Los radares son frecuentes y el control es riguroso.
Dinamarca no exige el uso de neumáticos de invierno por ley, aunque se recomiendan entre noviembre y abril. El terreno es completamente llano, sin puertos de montaña ni pendientes pronunciadas, por lo que las condiciones de nieve o hielo pueden sorprender a conductores acostumbrados a un clima mediterráneo que no esperan encontrar calzadas resbaladizas en un país sin relieve. En las ciudades, los ciclistas tienen prioridad en muchos cruces: quien gira y cruza un carril bici debe ceder el paso a las bicicletas, una norma que se aplica con rigor y que no tiene equivalente en la conducción urbana española.
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